martes, 3 de noviembre de 2009

UNA CLASE DE ENSAMBLE








Trabajando para el Rodolfo Tornello Ensamble con los hermanos Dierna. Jonathan (saxo tenor), Renzo (bajo). Miércoles 28 de octubre de 2009, 10:50 h.

miércoles, 7 de octubre de 2009

ENTREVISTA A UN ALUMNO

Con ustedes Dario Romero (saxo tenor 28 años.)

1- ¿Qué te motivó a estudiar el instrumento elegido?
Contrariamente al “común mayor” que les gusta el saxo por la jazz y/o el blues, a mi me atrajo el sonido de varios discos de rock nacional (sumo, Los Redondos, La renga entre otros). Y el empujón final a tomar clases me lo dió mi novia.
2- ¿Cuáles eran las expectativas que tenías antes de empezar?
Tener un buen sonido, sacar temas por si solo y tocar en alguna banda son las primeras que se me vienen a la cabeza.
3- ¿Creés haber cumplido con alguna de ellas?
Mmmm, creo que solamente la primera (jajaja)
4- ¿Modificó el estudio de la música algo en tu vida?
Modificó mis creencias o gustos musicales. Antes no escuchaba otra cosa que no fuera material de las bandas mencionadas y hoy escucho de todo (menos cumbia y reggeton que no es música..pero eso es otro tema). Y siento una gran alegría por hacer algo que siempre quise hacer y por una u otra cuestión no pude.
5- ¿Qué opinión te merece la disciplina y la constancia en lo que a alcanzar tus metas se refiere?
Son pilares para todo proyecto en la vida y no quedan excluyentes en el estudio del instrumento.
6- ¿Podés comentarme qué sentiste cuándo lograste tocar sin errores tu primera melodía o ejercicio técnico?
Mi primer tema fue Perfidia y sentí una gran alegría por haber logrado algo tan buscado en mí. Con respecto a los ejercicios es un poco menos satisfactorio en lo que a la melodía respecta, pero te lleva a ir superándote y ahí terminas encontrando satisfacción.
7- ¿El estudio del instrumento a ampliado tu percepción musical en cuanto a gustos? ¿Por qué?
Como cité antes, me abrió el oído musicalmente hablando. Antes sino eran Los redondos, La renga, La Missisipi ú otras bandas nacionales no existían para mí. Hoy escucho muchos otros estilos musicales.
8- ¿Has tenido la ocasión de tocar con otros músicos? ¿Cuáles fueron las sensaciones que experimentaste?
Tuve la ocasión de practicar en varias oportunidades con otros músicos ( o estudiantes). La sensación es muy buena, pero la gran frustración es no haber logrado una continuidad en ello, nunca pasó de ser un proyecto a algo real
9- ¿Hasta el momento qué es lo más difícil a qué te has tenido que enfrentar, musicalmente hablando?
Practicar con el metrónomo, aunque creo que ya tengo el “secreto” para vencerlo y es no verlo sino escucharlo solamente
10- ¿ Qué le dirías a alguien que tiene intenciones de comenzar a transitar este camino?
Que lo tome con dedicación. Podes tener cualquier edad, cualquier estado civil y cualquier ocupación. Es cuestión de dedicarle todos los días varios minutos. Yo desde los 14 años que quiero practicarlo y comencé a los 27. Hoy, un año después, siento una gran alegría por transitar este camino y quiero, y espero, que sea un largo camino el que recorra.

martes, 6 de octubre de 2009

ENTREVISTA A WAYNE SHORTER


A sus 75 años, Wayne Shorter se ha convertido en una leyenda del jazz. Durante años tocó con Miles Davis, bailó mambo con Pérez Prado y rescató a Elis Regina. El saxofonista actuará el 15 de julio en Vitoria

Podría ser la Riviera francesa pero son las colinas de Los Ángeles, California; un mar de silencio en el corazón de la metrópolis. Hollywood a un lado, al otro Beverly Hills, y allá a su frente Sunset Strip. A estas horas de la mañana, el barrio está habitado por un laborioso ejército de jardineros y operarios de tez oscura. Las chicas de servicio, hispanas, caminan al paso de las mascotas. Un cartel en la puerta de una vivienda contigua a la del músico advierte a los intrusos: "No traspasar. Los infractores serán tiroteados. Los supervivientes serán rematados".



"En mis comienzos, el jazz era la música de la calle, la que tocaban los músicos con la mirada fija en las chicas..."
¿Qué hace un músico de jazz viviendo en un lugar como éste? La respuesta llega tan pronto se accede al interior del edificio con vistas a "esa bruma de color melaza que los ciudadanos de Los Ángeles prefieren al aire real", en palabras de Woody Allen. Wayne Shorter es muchas cosas. El más importante compositor de jazz vivo, según acuerdo unánime de críticos y aficionados. El único saxofonista capaz de abrirse paso por sí mismo, en tiempos en que John Coltrane era referencia obligada. Improvisador más que notable, filósofo, cinéfilo, apasionado lector de ciencia-ficción... Shorter fue el objeto de deseo de Miles Davis (hasta que pudo robárselo a su anterior empleador, el baterista Art Blakey) y el astro de multitudes, con Weather Report. Su existencia no ha sido un remanso de paz: en el año 1996, asistió a la muerte de su primera esposa, Ana María, en el accidente del vuelo TWA 800 que, hoy lo sabemos, no fue tal. Shorter sabe lo que es tocar fondo y vive para contarlo. Felizmente, sus días de vino y rosas quedan lejos...

Wayne Shorter, 75 años bien llevados, estará en Vitoria, el próximo 15 de julio, al frente de su cuarteto, para un concierto que se anuncia irrepetible: "Con ellos tengo la sensación de que puedo hacer lo que se me pase por la cabeza, que no hay límites, que todo es posible...".

PREGUNTA. Ha sido homenajeado por la prestigiosa San Francisco Jazz Society.

RESPUESTA. No sabía nada, hasta que me vi rodeado de toda esa gente, altos cargos de la Administración, comentaristas políticos, miembros de la élite cultural..., todos vestidos de esmoquin y encantados de conocerme; e imagine quién estaba sentado junto a mí en la mesa presidencial: Robert Redford. Y estaba Herbie, que dijo unas bonitas palabras sobre mí.

P. Eso de que a su amigo del alma le hayan otorgado el premio Grammy

-River. The Joni letters- y a usted no, ¿cómo lo lleva?

R. No problem (sic). Ante todo, Herbie y yo somos compadres (en español). Él y Dave Holland y Lionel Loueke, o Tina Turner.

P. En su biografía,

Footprints. The life and work of Wayne Shorter, se cuenta que Tina Turner fue su introductora en los ambientes enrarecidos de Hollywood.

R. Lo más cerca que Tina ha estado nunca del jazz ha sido conmigo, lo que no es decir mucho. Ella acababa de dejar a su marido, Ike. Recuerdo que yo estaba regresando de un concierto cuando recibí la llamada de mi mujer: "Adivina quién viene a cenar esta noche". Y se quedó tres meses. Por cierto: es una estupenda cocinera.

P. También acogieron a Elis Regina, la diva de la música brasileña...

R. Elis era un ser carismático..., nos conocimos en Japón hace muchos años. Llegó una noche a mi habitación del hotel y se arrodilló: "Beso tus pies". Yo no sabía qué decir: ponte en pie, ¡eres Elis Regina!..., nos volvimos a ver en Brasil y fue cuando me habló de Nat King Cole, que fue quien la inspiró para convertirse en cantante. No parecía feliz. Algo en su mirada la delataba. Le invité a pasar una temporada en mi casa. Ella cogió el primer avión y se quedó seis semanas. Fue mágico. Teníamos la mesa de la cocina tapizada con partituras y hablábamos de música, y ella podía estar cocinando unos chorizos y cantando, y yo la acompañaba. Hasta que se venía junto a mí, apoyaba su cabeza sobre mi hombro, y me decía: "Dime, Wayne, ¿qué demonios voy a hacer con mi vida?". Y es cuando empezaba a fantasear con dejarlo todo.

P. He oído hablar de un proyecto de disco a dúo que nunca se concretó.

R. Ella quería cancelar todas sus giras, empezar de nuevo. profesional y personalmente, pero también estaba empeñada en grabar un disco conmigo. Lo estuvimos preparando durante un tiempo, luego fui a Brasil y ensayamos, pero yo notaba que estaba como ausente, le agobiaban los problemas sentimentales. Decidimos dejarlo para otro momento que nunca llegó. Me consuela que su hija, María Rita, siga sus pasos.

P. Se desconoce su pasado como compositor, intérprete y bailarín de mambo.

R. Sí, lo bailaba, a mi modo. Tenía una banda en el Birdland, al lado del Palladium, el templo del mambo. Alguien del Palladium oyó hablar de nosotros y nos invitó a tocar. Y allí fuimos. Estaban Tito Puente con su banda y Pérez Prado. Pusimos el lugar patas arriba, hasta Celia Cruz, que era una chiquilla, acabó bailando. Años más tarde me encontré con Tito y aún se acordaba: "¿Recuerdas cuando tocasteis en el Palladium? ¡Tío, nos disteis una patada en el culo!". Imagínese: ¡le habíamos metido el miedo en el cuerpo al rey del mambo.

P. Cuesta imaginarle en la tesitura.

R. Hace poco me llamaron de la Librería del Congreso para decirme que se había producido un error en sus archivos y yo aparecía como el autor de tres mambos, Mambo X, Mambo Moderato y Midget Mambo, lo que, a todas luces, era imposible. No podían creer que las hubiera escrito yo. En los cincuenta, un chico no podía aproximarse a una chica a no ser que fuera capaz de bailar latino. Los chicos iban al instituto y luego a la academia de baile y había una radio que todo el mundo escuchaba para ponerse al día, porque uno no estaba en el asunto si no eras capaz de marcarte un chachachá, un mambo o un merengue.

P. Está destruyendo su imagen como un músico críptico, cerebral...

P. Pero es que el jazz no es únicamente una música cerebral, lo que ocurre es que la gente se ha olvidado de que el bebop se bailaba. Cuando Dizzy Gillespie tenía su big band, existía un baile llamado The Applejack, que era como lo que hace Michael Jackson cuando salta sobre la punta de los pies. En mis comienzos, el jazz era la música de la calle, la que se escuchaba en los night clubs, la que tocaban los músicos con la mirada fija en las chicas de la primera fila...

P. Una costumbre que se ha perdido.

R. Ahora todo es más complejo. Antes, se improvisaba para conquistar a una chica y la mitad eran frases hechas para impresionar al auditorio del modo más rápido y efectivo. Ahora, la improvisación es un método para acceder a otros niveles de conocimiento. Improvisar es aprovechar lo que sabes para permitir que las cosas sucedan. Se trata de huir de todo lo que le resulta a uno familiar, olvidarse de las lecciones de música, aceptar la incertidumbre. No tocar 1 + 1 = 2, no saber que, si hago esto, lo próximo va a ser necesariamente esto otro. Con el cuarteto, nunca sabemos lo que vamos a tocar, todo lo construimos sobre la marcha. A oídos del profano, puede parecer que, a veces, el improvisador pierde el control, pero no es así, porque el cerebro nunca duerme. Cuando estás tocando, piensas, sientes..., no existe la coincidencia ni el casualidad.

P. Su colega Sonny Rollins lo compara con entrar en trance.

R. Es posible..., una de las cosas que más me divertía estando con Miles

era cuando se le acercaba un sesudo entrevistador con la eterna pregunta: "Dígame, señor Davis, ¿cómo organiza en su cabeza sus ejecuciones musicales?". Miles siempre respondía lo mismo: "Se lo diré: subo al escenario y toco". Y ya está. Es como el niño al que su padre enseña a nadar arrojándole al agua y lo próximo que sabe es que está nadando, no sabe cómo. Ningún músico ni pintor podrá decirle qué ocurre mientras está creando una obra. Con

Coltrane pasé horas hablando de filosofía, de la vida, y muy poco o nada sobre música. Y con Charlie Parker ocurría lo mismo. Una vez, alguien le preguntó qué tocaba y él respondió: "Toco valles, lagos, ríos...".

P. Aparte de Parker, Coltrane y Miles,tuvo otros maestros, como Lester Young.

R. En 1956 yo estaba en el ejército y viajé a Toronto con un permiso y allí me encontré con que Lester estaba tocando en un bar de la ciudad. Naturalmente, fui a escucharle. Tras el primer set, me acerqué a la barra y, de repente, siento una mano sobre mi hombro: "Tienes toda la pinta de ser un marinero neoyorquino de permiso". ¡Era Lester Young! Y, no sé por qué, se había fijado en mí: "¿Quieres un trago? Pero mejor vayamos al sótano que es donde guardan el coñac bueno". En aquel bendito sótano viví una de las experiencias más impactantes de toda mi existencia, simplemente hablando y bebiendo coñac con el gran Lester Young. Unos meses después murió. Algo parecido me ocurrió con Dexter Gordon. Le escuché por vez primera en un jukebox, entonces todo era Charlie Parker y Dizzy Gillespie y, de repente, ese sonido... Dex vino antes de Coltrane y era distinto a todos. Tuve la ocasión de conocerle durante el rodaje de Round Midnight (Bertrand Tavernier, 1986). Todo un personaje, tal cual aparece en la película. Poco después, me llamó para que le sustituyera en un concierto en el Carnegie Hall. Para entonces, ya se encontraba muy enfermo. Desgraciadamente, cuando me llamó yo estaba en la carretera.

P. Lo que me recuerda una frase: "La carretera puede ser el lugar más solitario del universo". Lo dice en su biografía.

R. No sé, quizá cuando lo escribí..., la soledad viene más bien cuando estás escalando la cima y estás entregado a la misión que te has encomendado a ti mismo de romper con el tipo de música deleznable que rodea al ser humano las 24 horas del día; ése es el tipo de trabajo que te lleva a vivir a contracorriente. Luchas contra tu familia, a la que apenas ves; contra la compañía discográfica que te presiona para que hagas esto o aquello; contra tus compañeros, cuando te niegas a hacer cosas que suelen hacerse los días libres en una banda de rock and roll... eso es algo que viví durante los 14 años que pasé con Weather Report. Con mi cuarteto las cosas son diferentes, y lo eran cuando tocaba con Miles.

P. Para quienes conocimos el genio de Miles resulta extraña la idea del trompetista como un líder protector y benéfico.

R. Tocar con Miles fue muy divertido. Nunca lo he pasado mejor en mi vida, con excepción de algún momento puntual con Weather Report, y con el grupo que tengo ahora. En los seis años que estuvimos juntos, no hubo una discusión. Y luego estaban los consejos de Miles. Una vez, al poco de incorporarme al grupo, estaba ansioso por demostrarle lo mucho que podía tocar. Había terminado mi solo y Miles me susurró al oído: "¿Has pensado alguna vez que no tienes por qué tocar todo lo que sabes en cada uno de tus solos?". Por supuesto, capté el mensaje. Pero Miles no te decía lo que tenías que hacer ni daba órdenes y procuraba mantener fuera de nuestro círculo a los que venían para aprovecharse de nuestra escasa experiencia. En el Plugged Nikel de Chicago, alguien del público protestó porque, supuestamente, Tony Williams estaba tocando demasiado fuerte. Miles cogió el micrófono y con su voz de ultratumba, dijo: "¡Dejen al baterista en paz de una puñetera vez!". El tipo no volvió a abrir la boca. Luego esto lo cortaron del disco, o no se grabó, no lo sé.

P. ¿Su actual concepción artística sigue estando inspirada en Miles?

R. En él y en Lester, Coltrane, Parker, Pau Casal, Joaquín Rodrigo, Beethoven, Manuel de Falla, Stephen Hawking, Mary Shelley, Henrietta Brodkrany, la mujer que descubrió la dinámica de los torpedos en la cocina de su casa..., el reto consiste en crear una música que inspire a percibir la vida como un proceso eterno. Lo contrario es ese pensamiento tan extendido de "sólo se vive una vez", lo que sirve para justificar el asesinato, el robo, la violación, lo que sea. Porque sólo se vive una vez, uno está autorizado a hacer cuanto está a su alcance. La violencia viene de la inmediatez, de lo demasiado obvio. Sólo el arte es eterno. Por eso, yo me procuro rodear de artistas no conformistas, como Milton Nascimento, Joni Mitchell, Danilo Pérez, John Patitucci y Brian Blade, o los miembros de mi actual cuarteto. Hablamos de llegar a un punto semejante con la música, que no todo sea ir de "A" a "B" y vuelta. Es algo que solía decirme Miles: "Tío, ¿no estás harto de tocar música que suena como música?". Se trata de tocar una música que no suene familiar, que tenga que ver con algo que sea constante y no temporal.

P. Algo así como la anti-música.

R. Exacto. De hecho, ése es el nombre que le puso Tony. Y no es nada concreto, sino un impulso que te obliga a no bajar la guardia e ir un paso más allá de tus posibilidades. Es como si te retaran a ver si eres capaz de entender el sentido de la vida y la muerte. Por eso mi música no tiene principio ni final, porque no creo en estas palabras. A veces, la maquinaria parece que se para porque dejamos de tocar, pero debes ser consciente de que es algo momentáneo. Esto, lo aplico a mi vida: pierdes a un ser querido y la gente piensa que ya no serás el mismo. Yo perdí a mi mujer, a mi hermano Alan, a mi amigo Joe Zawinul, y muchos que esperaban encontrarme a punto del suicidio. Pero yo sé que Ana María es eterna, y Alan, y Joe, todos lo somos. A veces pienso en la muerte como en unas vacaciones. Un largo sueño.

P. Algunos de sus más recientes colaboradores no tienen que ver con el jazz, el caso de la soprano Renée Fleming.

R. Mi relación con

Renée arranca de unos esbozos que escribí cuando tenía 19 o 20 años, luego los olvidé, hasta que se me ocurrió rescatarlos para un concierto con la New Japan Orchestra. La CBS envió la cinta del concierto a Georg Solti y me llamó: "¡Vamos a completarlo inmediatamente!", pero falleció. Entonces Renée me pidió que le escribiera cualquier cosa. Es muy valerosa, y una excelente cantante de jazz. No sé si sabe que Illinois Jacquet le escuchó cantar cuando ella estaba en el instituto, y le invitó a unirse a su orquesta. Renée es capaz de cantar lo que le echen. Desde entonces llevamos hablando del proyecto al que voy a incorporar esos esbozos.

P. ¿Algo qué decir en torno a las próximas presidenciales?

R. Lo más importante: que América no va a elegir a un presidente negro sino la posibilidad de un cambio profundo. Hemos dejado pasar muchas oportunidades. Grandes creadores, como Charlie Parker, Bud Powell o Art Tatum; filósofos, pensadores, Mahatma Gandhi..., nadie les hizo el menor caso; a Joseph y Robert Kennedy directamente los asesinaron. Y a Abraham Lincoln. Debemos aprovechar la oportunidad que se nos brinda con Obama o lo lamentaremos.

P. ¿Y sobre su concierto en Vitoria?

R. Eso sólo Dios lo sabe. -

Entrevista Realizada por: Chema García Martínez. 28 de junio de 2008. Publicada en el diario El País, España.

viernes, 18 de septiembre de 2009

BUENOS MUCHACHOS 27



Presentando a la saxo alto Camila Lagos. Miércoles 23 de septiembre de 2009, 19:50 Hs.

BUENOS MUCHACHOS 26



Presentando con el saxo alto "de la casa" a Gonzalo Vera. Viernes 18 de septiembre de 2009, 19:23 hs.

BUENOS MUCHACHOS 25


Presentando con el saxo alto "de la casa" a Nicolás Modiga. Viernes 18 de septiembre de 2009, 18:30 hs.

ENTREVISTA A UN ALUMNO

Con Ustedes: Manuel Vargas. (saxo alto y clarinete, 23 años.)


1- ¿Qué te motivó a estudiar el instrumento elegido?
2- ¿Cuáles eran las expectativas que tenías antes de empezar?
3- ¿Creés haber cumplido con alguna de ellas?
4- ¿Modificó el estudio de la música algo en tu vida?
5- ¿Qué opinión te merece la disciplina y la constancia en lo que a alcanzar tus metas se refiere?
6- ¿Podés comentarme qué sentiste cuándo lograste tocar sin errores tu primera melodía o ejercicio técnico?
7- ¿El estudio del instrumento a ampliado tu percepción musical en cuanto a gustos? ¿Por qué?
8- ¿Has tenido la ocasión de tocar con otros músicos? ¿Cuáles fueron las sensaciones que experimentaste?
9- ¿Hasta el momento qué es lo más difícil a qué te has tenido que enfrentar, musicalmente hablando?
10- ¿Qué le dirías a alguien que tiene intenciones de comenzar a transitar este camino?

1- No lo sé.
2- Afinar una nota.
3- Sí.
4- Sí. Le dio el sentido que no tenía.
5- Sin ellas, junto con la paciencia, no llego a ningún lado.
6- Adrenalina pura.
7- Sí. Porque cada vez entiendo más lo que escucho, ya sea jazz, funk, reggae, rock, etc. Pero principalmente jazz.
8- Si la tuve, y la sigo teniendo. Más adrenalina todavía.
9- Lograr tocar con swing en jazz.
10- Le diría que sí… es importante tener las ganas de querer tocar el saxo (u otro instrumento), pero más importante es disponer del tiempo para una rutina de estudio y, sobre todas las cosas, mucha, mucha paciencia. Cualquiera puede tocar bien, sólo es cuestión de tiempo.

BUENOS MUCHACHOS 24



Presentando con el saxo alto "de la casa" a Emanuel Arancibia. Miércoles 16 de septiembre de 2009, 10:52 hs.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

BUENOS MUCHACHOS 23


Presentando al clarinete Alejandro Abaca. Martes 8 de septiembre de 2009, 19:43 Hs.

ENTREVISTA A PAQUITO DE RIVERA


Con Paquito D' Rivera

La música es buena o mala, y más ná


En Cuba se zambulló, desde niño y junto a su padre, en lo mejor de la música clásica y popular. Clarinetista y saxofonista de excepción, prolífico compositor de cámara y de jazz, con 56 años está celebrando en 2004 sus 50 años en la música. Ganador de seis Premios Grammy y con un sin fin de distinciones su nombre se inscribe entre los mejores exponentes del arte contemporáneo.

-¿Cuál es el balance de su medio siglo en la música y qué sensaciones cobran vida en su memoria?


-José Martí dijo que un hombre para ser completo tenía que tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol. Yo he hecho todo eso. Escribí dos libros, tengo un hijo (Franco) y he plantado unos cuantos árboles, así que por lo menos con Martí estoy bien, uno de los personajes que más admiro.

En cuanto a las sensaciones lo primero que me viene a la mente es mi padre. Él fue quien me inició en esta carrera por lo cual le estaré eternamente agradecido. Fue quien me enseñó a leer. Cuando llegué a la escuela ya sabía leer perfectamente bien. El primer libro que puso en mis manos fue Sandokan, El Tigre de la Malasia de Emilio Salgari, después vino Julio Verne, José Eustacio Rivera, y muchos otros. También le debo mi vocación de escribir, mi padre escribía bien a pesar que solamente hizo hasta sexto grado de escuela. A él le debo todo lo que soy.

-En su música confluyen el mundo clásico y lo popular, lo latino y lo anglosajón, ¿cuál es la explicación?

-Mi padre fue un saxofonista clásico pero le gustaba mucho la música de jazz, entonces crecí escuchando todo tipo de música. Me daba lo mismo. A él le gustaba mucho oír cantar a Mario Lanza y escuchar a la orquesta de Duke Ellington. Ponía en el tocadiscos cualquier cosa. Hasta que tuve 12 o 13 años no supe la diferencia que había entre Mozart y la orquesta de Pérez Prado. Me daba lo mismo una cosa que otra.

-Eso le ha dado mucha riqueza y solidez.

-Como decía Ellington: hay solamente dos tipos de música: buena y mala. Y todo lo que yo escuchaba era muy bueno.

-Habiendo sido uno de los fundadores del Grupo Irakere, ¿podría decirse que dicha agrupación era una síntesis perfecta de varias corrientes musicales?

-Éramos un grupo de músicos que habíamos hecho muchos géneros musicales y tratamos de fundirlos en un solo grupo. Irakere es el resultado de una serie de experiencias de un grupo de músicos que tocábamos todo.

-¿Mantiene contactos con Arturo Sandoval? ¿Han vuelto a tocar juntos?

-Al poco tiempo que él llegó a Estados Unidos grabamos un disco que se llama “Reunión”. Luego de eso no hemos vuelto a vernos ni a tocar.

-¿Las relaciones entre ustedes no son buenas?

-Él vive en Miami y yo en Nueva York.

-Dos grandes de la música como Bebo y Chucho Valdés, ambos amigos suyos, tomaron caminos distintos. Bebo se exilió y nunca más volvió a Cuba, Chucho, su hijo, en cambio, decidió quedarse. ¿Qué reflexión le merece esta situación de seres tan próximos a usted?

-Eso tiene un nombre: comunismo, y es lo que provoca ese distanciamiento, esas separaciones por motivos políticos. En un reciente reportaje Diego El Cigala, que junto con Bebo Valdés grabó el año pasado el disco Lágrimas Negras alcanzando éxito mundial, decía: “Después del éxito que obtuvimos con un ciudadano ilustre como Bebo Valdés alrededor del mundo, cuando fui a su propio país se me recomendó que ni siquiera mencionara su nombre. Toqué con su hijo, Chucho, quien lo sustituyó en el piano, y no pude mencionar a su padre”. Y eso no lo dije yo, lo dijo un gitano que nada tiene que ver con la política.

-En lo estrictamente musical, ¿le gustan Los Van Van?

-Sí, a pesar de que no es mi género de música favorita, es indiscutible que Juanito Formell creó una gran cosa. Los dos grupos cubanos contemporáneos más importantes son: primero, Juan Formell con Los Van Van, y después Irakere. Fueron los dos grupos que modernizaron la música. Desde allí parte todo el movimiento de lo que ahora llaman “Timba”, y que está muy influida por el jazz y el rock.

-Las influencias que procesaron y aplicaron básicamente al son cubano, Changuito (José Luis Quintana) en la percusión y Formell en el bajo, lograron una sonoridad muy sabrosa. Cuando tocan hasta las mesas bailan.

-A Changuito le gustaba tocar rock and roll y empezó a mezclar todo eso en una batería. Al principio sin platillos, con una cajita china sola, y crearon una forma distinta de tocar. Formell es un tipo muy creativo para la música popular. En el otro extremo Irakere, con su “metalería” que sale de Blood, Sweat and Tears, al mezclarse con la música afrocubana y con los tambores batá, nació ese estilo de música muy creativa. Hay mucha gente que me pregunta porqué no me he dedicado a la música de baile y yo digo: porque ya eso lo hice muy bien. Eso es un arte, el arte de pegar en el público. Es un arte y una esclavitud también.

-No entiendo lo del arte y la esclavitud. Los tipos cantan lo que está en boga en la calle, en la esquina, en el barrio, son esencialmente populares.

-Eso es lo que es. Con ese tipo de orquesta hay que estar constantemente en la calle escuchando los dichos populares, estar en la moda, y eso es una esclavitud, yo hago lo que me da la gana, no lo que me diga el pueblo que haga, ¿no? (risas)

-La música y el humor fluyen de usted constantemente, ¿de qué otra manera manifiesta su “cubanía”?

-Por lo menos comiendo frijoles negros tres o cuatro veces por semana. Así siente uno la “cubanía”. No sé, hay tantas cosas que simbolizan el carácter cubano, y eso se agiganta con la distancia. Cuando uno está lejos de su país, lejos de donde nació, es como dijo la gran folklorista Lydia Cabrera cuando salió exiliada hacia París en el año 60: “Yo descubrí a Cuba a orillas del Sena”, una frase muy bonita que lo define todo.

-¿El desarraigo hace que la identidad se potencie a pleno?

-Es increíble, en Cuba casi no escuchaba música cubana, como que eso estaba en el ambiente, estaba en la atmósfera. Allá, yo decía que la mejor orquesta típica era la de Count Basie y que el mejor cantante de son montuno era Joe Williams.

-Pese a que usted en su segundo libro, “¡Oh, La Habana!”, habla de sus innumerables encuentros en la tienda musical de su papá con Ernesto Lecuona, Benny Moré, Cachao López y otros pioneros de la música popular cubana.

-Conocí muchísima gente allí, además de los que tu nombraste, Chico O'Farrill, Pedrito Knight (esposo de Celia Cruz) y Chocolate Armenteros, que era el amigo más elegante que tenía mi papá, todos ellos iban a comprarle trompetas. Cachao una vez le compró un contrabajo.

-Tito Puente creó 400 composiciones y unos 2.000 arreglos musicales, ¿usted lleva la cuenta?

-No tengo ni la menor idea. Yo escribo música, y a la música se la lleva el viento.

-¿Cuál es su técnica para componer? ¿Lo hace a partir del saxo?

-No, no hay nada, es todo imprevisto. No tengo un método para hacerlo. A veces sale solo y a veces hay que forzarlo. Ahora mismo tengo que escribir una pieza para un quinteto de vientos y debo entregarla en tiempo porque es una comisión, tengo la obligación de sentarme a escribirla. Entonces, a veces es por inspiración y a veces porque el trabajo obliga. Eso es lo que hace un músico profesional, también. Y compongo a partir del piano, me siento al piano y toco.

-¿Qué cambió en usted a partir de su salida de Cuba en 1980?

-Siempre quise vivir en Nueva York porque esta ciudad es multicultural, hay gente de todos lados y he absorbido de todas esas multinacionalidades. Por ejemplo, soy loco por los bandoneones y no tuve que mudarme a Buenos Aires, aquí he podido aprender y conocer algunos bandoneonistas, tocar con ellos y trabajar con ese instrumento.

-¿Piazzolla o Troilo?

-Bueno, Piazzolla sale de Troilo, pero los dos me gustan mucho. A mí también me fascina la música brasileña, siempre digo que la mitad de mi corazón es brasileño.

-En su música se aprecia esa influencia muy claramente.

-Aquí hay muchísimos brasileños y he aprendido mucho de ellos, así como de los portorriqueños y de los músicos clásicos. Aquí hay gente de todo el mundo, por eso he querido vivir en Nueva York. Viviendo acá he podido vivir en todos lados, Nueva York es como estar en todos lados.

-En su caso se aplica aquello de “Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas...”; su esposa, Brenda Feliciano, es boricua.

-Mi es esposa es portorriqueña y es una gran soprano. Esa frase pertenece a la poetisa Lola Rodríguez de Tió. “Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas, reciben flores y balas en un solo corazón.” Lola nació en Puerto Rico, se casó con un cubano y murió en Cuba.

-Usted cuenta una anécdota muy jocosa referida al divorcio que existe entre músicos clásicos y de jazz que muchas veces interfiere en su trabajo.

-¡Uff! ¡Qué trabajo les cuesta a los clásicos entender la síncopa, qué “gallegos” son, mi madre! A veces me pongo a escribir cosas para quinteto de vientos o cuarteto de cuerdas, y cuando les llevo las partes me miran como a un extraterrestre y me dicen: “¿Qué es esto? ¿Es pianissimo o mezzo forte?” ¡Qué carajo importa, tócalo a tiempo y ya! No hay forma con ellos.

Claro, si se pasan escuchando a Bach y no conocen a Celia Cruz ni de nombre, nunca lo van a entender. Y a los de jazz, mientras tanto, tú le hablas de una fuga y te dicen: “¿Qué? ¿Quién se escapó?” Eso es muy limitante, y también aburrido. No creo en el aprendizaje de la música de oído, eso es un disparate. Pero no poder tocar de oído es otro disparate. He escuchado un chiste que me suena muy real: ¿cómo haces para que un guitarrista popular baje el amplificador? Ponle una partitura delante. ¿Y cómo logras que un guitarrista clásico deje de tocar? Sácale el papel. Es una gran verdad. Los músicos de jazz están perdiendo siglos de tradición musical y de disciplina y la figura de la música clásica; el jazz es un género joven, tiene sólo 100 años. Y por otra parte los músicos clásicos se están perdiendo de la espontaneidad de un género joven. En el Cono Sur específicamente hay grandes problemas rítmicos. Para la gente que nacimos en el Caribe o los músicos estadounidenses de jazz, no hay muchos ritmos por allí abajo, con excepción del candombe de Uruguay. La música es música y más ná, y se debe tratar de entenderla. Mientras más uno sepa de los distintos géneros mejor uno los toca.

-¿Qué significan las pérdidas de Celia Cruz y Tito Puente?

-Eso es irreparable. No hay forma de suplir a esa gente, ni desde el punto de vista musical ni personal. Son personajes que salen cada mil años. Celia y Tito fueron gente muy especial. Esa gente regó felicidad por el mundo. La última fiesta que tuvo Celia fue en mi casa, ella vivía muy cerca de aquí, y ya se notaba que estaba herida. Inclusive empecé a cantar para provocarla un poco y se paró, cantamos a dúo Caramelo a Kilo, pero no duró ni 10 segundos la pobre. Cuando ella murió escribí un artículo que se llamó La Reina y su Caballero, porque el apellido de su esposo (Knight), en inglés significa caballero, y lo publicaron en el Miami Herald en inglés y en español. Ella decía: “Yo soy una persona alegre que me gusta cantar, así quiero que me recuerden”, y el artículo era un poco triste, pero como ella quería que la recordaran con alegría, sobre el final escribí una anécdota. En Colombia, una vez, bajando del escenario, un borracho, pero muy borracho, muy sudado, le dijo: “Ven mi reina, voy a darte un beso”, y Celia le respondió: “¡Ay no mi negrito, que ahora estoy de prisa, mira, dáselo a Pedro que viene ahí detrás!”

-Usted manifiesta estar en constante apren-dizaje, en superación permanente. ¿Cuántas horas le dedica a la práctica del saxo y del clarinete?

-Hago tantas cosas hoy día que el tiempo no me da. En mi caso hay una muy buena formación. Desde niño mi padre me obligaba a estudiar y él estudiaba conmigo, 8, 9, 10 horas diarias. Hoy entreno cuando tengo que tocar en eventos especiales. Hace pocas semanas participé de un festival de música de cámara en Utah, el Moab Festival. Con motivo de la celebración de mi 50 aniversario tuve que tocar el Trío de Brahms para clarinete, violoncello y piano, lo elegí en homenaje a mi padre a quien le gustaba mucho Brahms, y para tocar esa pieza, que es sumamente difícil, sí me entrené. Ahora hace como tres días que no estudio ni toco una nota porque estoy escribiendo un trabajo contratado que debo entregar. Pero, hay que estar encima del instrumento, sobre todo cuando uno es joven, los muchachos jóvenes deben buscar una buena formación.

-¿Qué representa para usted el doctorado en música que le otorgara la Universidad de Berkeley en 2003?

-Eso fue como un sueño que se convirtió en realidad, porque la escuela Berkeley ha sido siempre un ejemplo para todos los músicos de jazz del mundo. Ahora mismo acaban de anunciarme que me van otorgar el Premio Nacional de las Artes, National Endowment of the Arts. Eso es muy fuerte porque con esa distinción están Wayne Shorter, Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan, Dave Brubeck, y el único latino soy yo. También me da un poco de tristeza porque hay gente que lo merece más que yo. Pero, como dice Juan Formell, al que le tocó, le tocó... (cantando)

-¿Se ha perdido creatividad últimamente en la música?

-No, siempre hay gente creativa aunque nunca abunda, en todos los tiempos ha escaseado. No hubo diez Beethoven en el siglo XIX, había solamente uno. En todos los tiempos ha habido gente olvidada porque no han sabido promocionarse, no han sabido vender su trabajo, en el buen sentido del concepto, pero el talento no abunda, no es un pescado que se consigue tirando una red y caen diez. Gente creativa hay la que hay, siempre ha sido así. Tito Puente no nace todos los días.

-¿Qué desafíos tiene en la música y en su vida?

-En su vida y en bajada, como decía Cantinflas. Hago lo que me gusta, gracias a Dios y a mi padre. Escribir, escribir y tocar música, conocer gente, escuchar música también, me encanta. Esto es lo más parecido que puede haber a la felicidad. Pero hay muchas cosas que me entristecen tremendamente, como la esclavitud de mi tierra. A la gente que no está de acuerdo con “ese hombre” (Fidel Castro) se le considera ciudadano de segunda cuando realmente quien es un ciudadano de tercera es él. Me da más pena la situación de Raúl Rivero, que es un poeta cubano que cumplió 28 años de cárcel por escribir poemas, por hacer lo que hace Mario Benedetti. Es increíble, los cargos eran posesión de grabadora y de literatura subversiva; es lo mismo que hicieron Franco y Hitler. No hay forma de defender eso en nombre de las escuelitas y los hospitales.

-Sé que a tocar volvería, pero, ¿volvería a vivir en Cuba?

-¿A vivir allá? Me gustaría tener quizás una propiedad, un apartamento, sí. Lo que pasa es que me gusta mucho vivir en Nueva York por cuestiones culturales, pero cuando me aprieta el frío seguramente me iría para allá.

-Si tuviera que armar una “Big Band” para tocar música afrocubana, ¿qué estructura tendría y quiénes la integrarían?

-Bueno, estaría mi amigo Manuel Valera como primer saxofón, él tocaba con el grupo de Gonzalito Rubalcaba. Diego Urcola, mi trompetista, y Claudio Roditi, en el trombón Juan Pablo Torres. La sección rítmica sería la que tengo hoy día conmigo: Alon Yavnai en el piano, Oscar Stagnaro en el bajo, más un guitarrista que es un fenómeno llamado Romero Lubambo, que ha tocado varias veces en Lapataia de Punta del Este (Uruguay), y Mark Walker como baterista. Todos ellos son muy versátiles y eso me permite hacer rumba, tango y samba a la vez. Y en las congas me llevaría a “Mañenguito” (Giovanni Hidalgo).

-¿Y cantantes?

-Eso no lo había pensado. Casi nunca trabajo con cantantes, pero quizás utilizaría a Willy Chirino, que también compone cosas muy bonitas.

-¿Qué opinión tiene de Rubén Blades y de su álbum Maestra Vida?

-Es una obra maestra, y los arreglos pertenecen a un gran amigo argentino, Carlos Franzetti. Sobre Rubén tengo el mejor concepto, el más alto. Rubén es una persona muy especial y un artista de primera.

-¿Y Oscar D' León?

-Me encanta ese tipo, sobre todo como toca el bajo. Fuera de Cuba es la persona que yo he oído cantar la música cubana como nadie, la verdad. Los cubanos decimos que cuando ese hombre fue a Cuba en 1983 fue a bailar a la casa del trompo. Fue a Cuba a cantarle música cubana a los cubanos. Oscar es un grande. Tú sabes que el tipo quiso comprar el carro del Benny (Moré), su ídolo, que tenía un Cadillac convertible y convenció a su familia para que se lo vendieran, pero las autoridades no se lo dejaron llevar de Cuba.

-La celebración de sus 50 años en la música tendrá su punto culminante en el majestuoso Carnegie Hall de Nueva York, el 10 de enero de 2005. ¿Qué se puede adelantar?

-Se están preparando cosas bien lindas. Estará el violonchelista Yo-Yo Ma, el cuarteto New York Voices, con los que grabamos el disco Brazilian Dreams, mi esposa Brenda Feliciano, interpretará a George Gershwin, la Orquesta Juvenil de Las Américas, que es una tremenda orquesta integrada por los niños más talentosos de todo el continente, Las Hermanas Márquez y Bebo Valdés, y estamos gestionando al pianista Pablo Ziegler y a Chick Corea. Será una celebración muy linda y divertida. El evento se llama “Paquito D´Rivera, 50 años y 10 días”. En estos momentos la televisión española junto con la francesa están haciendo un documental que se denominará como mi primer libro: “Mi Vida Saxual”.

-¿Y después del Carnegie Hall se viene la décima edición del Festival de Jazz de Lapataia en Punta del Este?

-Allí nos veremos. En esa oportunidad contaremos con la presencia estelar de Bebo Valdés para el cierre, el 16 de enero. Y a mis amigos uruguayos que me han recibido siempre con tanto amor y cariño, un saludo afectuoso.


Rubén Yizmeyián

© Rel-UITA

21 de octubre de 2004

PAQUITO D' RIVERA


Nació en La Habana el 4 de junio de 1948, Paquito D'Rivera fue un niño prodigio al empezar sus estudios musicales a ,los cinco años bajo la tutela de su padre, Tito, un conocido saxofonista y director cubano. A los seis años ya actuaba en público, y a los siete años, se convirtió en el miembro más joven del grupo que supiese tocar un instrumento, cuando se unió a la famosa compañía, Selmer.

En 1958, cuando apenas contaba con diez años, actuó en el Teatro Nacional de La Habana, dejando estupefacto al público y los críticos. Ingresó en el Conservatorio de La Habana a los doce años para estudiar clarinete, composición, consonancia, y "todo lo demás". En 1965, con tan sólo 19 años, convertido en todo un virtuoso del clarinete y el saxo, actuaba por primera vez, como solista con la Orquesta Sinfónica Nacional de Cuba, en un concierto televisado a nivel nacional. Ese mismo año, al pianista Chucho Valdés, fundaron la famosa Orquesta Cubana de Música Moderna, de la cual fue director durante algo más de dos años. Ocho de los músicos más jóvenes y aventureros de la Orquesta, se unieron a otros tres músicos para formar Irakere, cuya explosiva mezcla de jazz, rock, música clásica y música tradicionalmente cubana no se había escuchado jamás.

La irrupción en los últimos tiempos de la música y los músicos cubanos en el panorama internacional y su masiva implantación posterior en recitales, conciertos y grabaciones varias, así como la proyección cinematográfica que muchos de ellos han tenido en películas como Buenavista Social Club, Calle 54 o en Los Reyes del Mambo, ha sido decisiva para que la música traspasara la Isla de Cuba y sus músicos dados a conocer en todo el mundo. Nadie duda que entre esos grandes músicos está Paquito D’Rivera, uno de los grandes estandartes de dicho movimiento y de los responsables de su implantación.

Tras fundar en 1965 con Chucho Valdés la Orquesta Cubana de Música Moderna y posteriormente el citado grupo Irakere, con el que causaron sensación en los festivales de Newport y Montreux (1978), se traslada a los EE.UU. bajo la protección de, entre otros importantes músicos, del maestro del jazz, Dizzie Gillespie. Allí comienza su colaboración con los mejores músicos como Arturo Sandoval, Roditi, Michel Camilo y rescata del ostracismo a Bebo Valdés, un pianista, padre de Chucho Valdés que lograría en los primeros años del siglo XXI, un gran éxito con su disco "Lágrimas Negras" junto al cantaor flamenco Diego "El Cigala". Posteriormente graba con la Orquesta Sinfónica de Londres bajo la dirección de Lalo Schifrin, y en 1995 por primera vez con el Caribean Jazz Project; poco después gana el Grammy por su disco "Portraits of Cuba". Ha colaborado con Eddie Gómez, Mc Coy Tyner, Herbie Mann, Tito Puente, Astor Piazzolla, etc. y ha publicado sus memorias con el burlón (no podía ser de otro modo) título de "Mi vida saxual"

miércoles, 8 de julio de 2009

BUENOS MUCHACHOS 22

Presentando al clarinete Nicolás García Martins. Miércoles 8 de julio de 2009, 11:35 Hs.

miércoles, 1 de julio de 2009

BUENOS MUCHACHOS 21


Presentando a la saxo alto Verónica Perez. Miércoles 1 de julio de 2009, 19:20 Hs.

BUENOS MUCHACHOS 20




Presentando al saxo alto Jonathan Raneri. Miércoles 1 de julio de 2009, 18:35 Hs.

DEXTER GORDON

Dexter Keith Gordon nació en Los Ángeles, el 27 de febrero de 1923. Aprendió teoría musical y clarinete, antes de escoger, el saxo alto a los quince años y, definitivamente el tenor, dos año después. Su carrera comenzó con la orquesta de Lionel Hampton, con la cual permaneció tres años. Después de actuar durante seis meses con la orquesta de Louis Armstrong (1944), fue contratado por Billy Eckstine, por un periodo de un año y medio. De nuevo en Los Ángeles, participó en un sexteto al lado de Charlie Parker y Miles Davis, para, seguidamente, crear su primer cuarteto, con el que desarrolló una intensa actividad entre Los Ángeles y Nueva York. Durante esta época grabó con Dizzy Gillespie, Fats Navarro, Charlie Parker, J.J. Johnson y Tadd Dameron, antes de asociarse con Wardell Gray, con quien protagonizó interesantes duelos entre 1947 y 1952 y de los que nació el disco "The Chase" (1947) .

Después de pasar unos años en prisión (1953-1955) por un asunto de drogas, grabó tres discos, "Daddy Plays The Horn", "Stanley The Steamer" y "Dexter Plays Hot and Cool", al que siguió un periodo de olvido para volver en 1960 cuando escribe la música para la obra de teatro, posteriormente pasada al cine, "The Connection" y graba el disco "The Resurgence of Dexter Gordon". Seguidamente firmó un contrato con Blue Note que daría siete excelentes discos, entre los que destacan "Doin' Allright", "Dexter Calling" (ambos de 1961), "Go" y "A Swingin' Affair" (ambos de 1962) y sobre todo, "Our Man In Paris" en 1963.

Dificultades laborales le impidieron el poder desarrollar todo su talento expresivo. Fue providencial la invitación a actuar al Ronnie Scott's de Londres, que significó el inicio de un largo exilio europeo. A partir de 1962 se instala en Dinamarca, donde es tratado con respeto y afecto, grabando muchos discos para el sello SteepleChase con músicos que viven o están de paso por Copenhague, como Kenny Drew, Horace Parlan o el pianista español, Tete Montoliu. Al mismo tiempo se presenta en muchos festivales europeos (Malmoe, Molde, San Remo, Berlín, Lugano) y también en pequeños clubes, dejando su magistral huella en París a través de dos discos históricos de Blue Note, el ya citado, "Our Man in París" (1963, con Bud Powell) y "One Flight Up". Sin embargo siguió yendo a Nueva York por cortos periodos de tiempo; en 1976, por ejemplo fue contratado por el Village Vanguard, en un regreso que significó el renacimiento del Bebop en los Estados Unidos. A partir de entonces, su vida se dividió entre Estados Unidos y Europa.

Su estelar participación en una de las obras cumbres del jazz y el cine como fue la película dirigida por el cineasta francés, Bertrand Tavernier en 1986 y titulada "Round Midnight" fue el punto y final glorioso a una vida llena de música y sensibilidad. Murió en Philadelphia (Pensilvania), el 25 de abril de 1990.

sábado, 27 de junio de 2009

ESCUELA DE JAZZ (CLASE 3)

























































Jueves 25 de junio de 2009, 21:30 a 23:30 hs.



Participantes:

Saxo Tenor:

Jorge Vargas, Sebastián Sosa y Dario Romero.

Saxo Alto:

Héctor Doña y Rodolfo Tornello.

Temario:

Autumn Leaves.








miércoles, 24 de junio de 2009

BUENOS MUCHACHOS 19


Presentando al saxo tenor Jonathan Dierna. Miércoles 24 de junio de 2009, 11:30 Hs.

lunes, 8 de junio de 2009

ESCUELA DE JAZZ (CLASE 2)


Jueves 4 de junio de 2009, 22:00 a 23:30 Hs.

Participantes:
Yemel Fil, Jorge Vargas, Sebastián Sosa, Dario Romero, Juan Pablo Marino.

Temario:
El blues.



































RODOLFO TORNELLO ENSAMBLE




El martes 2 de junio, cerca de las 10 de la noche, por fin, y después de batallar arduo y tendido; pudimos ponernos de acuerdo con un día y horario para comenzar con los ensayos del tan esperado ensamble. Los integrantes de esta primera etapa son:
saxos tenores: Juan Carlos Gulino y Gonzalo Losada.
saxos altos: Manuel Vargas y Rodolfo Tornello.

miércoles, 3 de junio de 2009

BUENOS MUCHACHOS 18


Presentando a la saxo alto Rossana Giacomelli. Viernes 29 de mayo de 2009, 17:35 Hs.

martes, 26 de mayo de 2009

ART PEPPER

Arthur Edward Pepper nació en Gardena (California) el 1 de septiembre de1925, tras aprender el clarinete a los 9 años y pasar al saxo alto con 13, participa en orquestas como las de Lee Young y Benny Carter, en la zona de Los Ángeles. Gracias a éste ultimo, pasó a formar parte de la célebre orquesta de Stan Kenton, con quien participa en su primera grabación discográfica. Se casa con Patti Moore a la edad de 17 años y cuando todo parece funcionar a la perfección, es llamado a filas por el Ejercito Norteamericano y parte hacia Inglaterra, para volver en 1946 donde vuelve a tocar junto a Stan Kenton, con quien permanecería hasta 1952. Entre 1952 y 1954 grabó con mucha frecuencia para el sello Savoy, primero en compañía de del pianista, Russ Freeman y en agosto del 54, con el saxofonista, Jack Montrose. Al mismo tiempo que su reputación aumenta, se dedica con tanta pasión a la música como a las mujeres y a la heroína, que acaba de descubrir. Su dependencia es tal que su familia se ve obligada a hipotecar su vivienda para tratar una desintoxicación. Los resultados no son los esperados, aparte de ser detenido por posesión de estupefacientes. Pasará casi dos años ( entre 1953 y 1954) entre la prisión de Los Ángeles y el hospital de Forth Worth, comenzando así un autentico calvario en su vida.
Durante su estancia en prisión, la relación sentimental con su mujer se degrada hasta el punto que se divorcian. A su salida graba junto a Jack Montrose, pero no tarda en volver, para una temporada de 9 meses, a la prisión de Los Ángeles, tras una inspección policial en su apartamento. Tras una ausencia de 20 meses, Pepper reaparece en los escenarios. Ha unido sus esfuerzos junto a los del compositor y arreglista y saxofonista tenor Jack Montrose y va a grabar, trabajar y hacer giras con el nuevo cuarteto de éste ultimo. Su segunda esposa, le presentó a Lester Köenig, responsable de Contemporary Records con quien grabaría varios álbumes extraordinarios como "Art Pepper + Eleven" considerado uno de los discos emblemáticos del movimiento cool o "Meets the Rhythm Sección" y "Gettin' Together" con las secciones rítmicas de Miles Davis. Nuevamente es detenido por su adicción a las drogas en 1960 y le condenan a ingresar en la peor de la prisiones norteamericanas: San Quintín.

Pasará tres años en San Quintín (entre 1961 y 1964). Durante este tiempo descubre a Ornette Coleman y John Coltrane. A su salida contacta con su amigo Shelly Manne y vuelve a los escenarios, y aunque no graba en ninguna discográfica, afortunadamente existe un documento excepcional, editado por Fresh Sound, "Art Pepper Quartet´64- In San Francisco" donde puede escucharse a un Art Pepper muy influenciado por Coltrane. En los primeros años de la década de los setenta, Art Pepper hace un serio esfuerzo por desintoxicarse e ingresa por propia volunta en una clínica de Santa Mónica en un estado de salud lamentable; apenas había sobrepasado los 40 años. Allí estuvo durante tres años y a su salida, muy recuperado pero no limpio del todo, mostró una sorprendente naturalidad para conservar su creatividad con el instrumento, el cual no había tocado en todo ese tiempo. No había pisado en todos esos años un estudio de grabación, pero su creatividad y su sonido permanecían intactos sorprendiendo a propios y extraños, constituyendo uno de los casos mas extraordinarios de recuperación de un músico para el jazz.

En 1975, y cuando ya nadie apostaba por él, Contemporary sacó un nuevo disco de Pepper, titulado: "Living Legend" con una portada que refleja la imagen de un hombre castigado por la vida y las drogas, con su cuerpo lleno de tatuajes y cicatrices. El contenido musical de ése disco hiela la sangre; la música es la misma, el sonido, la articulación, el ataque del instrumento..todo es como antes del horror de la cárcel; es su vida y el artista no quiere esconderla. En 1978, graba para el sello Galaxy, "Today", su obra maestra en las postrimerías de su carrera; un disco perfecto y en la portada del álbum, otra vez, la mirada de un hombre marcado por el sufrimiento, el aislamiento y la ausencia de alegría. Murió, en Los Ángeles, tras permanecer mas de una semana en coma en un hospital victima de una hemorragia cerebral, el 15 de junio de 1982 .

lunes, 11 de mayo de 2009

BUENOS MUCHACHOS 17

Presentando al saxo alto Héctor Emilio Doña. Sábado 9 de mayo de 2009, 19: 15 Hs.

STEVE LACY

Steven Norman Lackritz nació en New York, el 23 de julio de 1934. Es un instrumentista singular en la historia del jazz. Su instrumento, el saxo soprano, ha sido y es por lo general, un elemento secundario para la mayoría de los saxofonistas, que veían en él algo complementario al sonido de los otros saxos. No obstante, Steve Lacy, es junto con el genial Sidney Bechet y el no menos extraordinario, John Coltrane, uno de los tres mejores saxofonistas sopranos que ha dado el jazz, y desde luego el músico vivo que mejor lo practica.
Sus comienzos fueron junto al guitarrista de dixieland, Dick Sutton en 1954, un músico que quiso revitalizar ese estilo de los años treinta, pero tuvo la fortuna de conocer al excelente pianista, líder del jazz de vanguardia por aquella época, Cecil Taylor. Con Taylor, Steve Lacy estuvo dos años, entre 1955 y 1957, y su colaboración se cerró ese ultimo año con la actuación en el Festival de jazz de Newport. Tras la experiencia con el pianista, Steve Lacy, conoció al arreglista, Gil Evans con quien permaneció todo el año 1957. Posteriormente perteneció brevemente al quinteto de Thelonius Monk con quien tocó en 1960 durante un periodo de seis semanas. Entre 1961 y 1964, estuvo trabajando con el cuarteto de Roswell Rudd, un trombonista también escorado hacia el freejazz.
Está considerado como el primer instrumentista moderno del saxo soprano, un músico creativo y con capacidad para crear sonidos y melodías fascinantes. Maestro del solo absoluto, Lacy es uno de los grandes conocedores de la música de Monk, una música que se convertiría en obsesiva para el saxofonista, hasta el punto de que fue un gran investigador de los acordes con los que Monk expresaba sus melodías. En noviembre de 1961, Steve Lacy grabaría para el sello New Jazz una obra maestra absoluta del jazz. El álbum llevaba por titulo una composición de Thelonius Monk, titulada "Evidence" y su éxito se debe, mitad a los temas elegidos - hay dos composiciones de Ellington, y mitad a la configuración del grupo de músicos; Don Cherry a la trompeta, Carl Brown, al contrabajo y Billy Higgins, a la batería.
Steve Lacy, continuó hasta el final de sus días ofreciendo conciertos y actuaciones en todo el mundo y visitó varias veces nuestro país para participar en diversos festivales de jazz. Fallerció en Boston, el 4 de junio de 2004.

sábado, 2 de mayo de 2009

ENTREVISTA A UN ALUMNO.

Con Ustedes: Martín Senatore. (saxo alto, 31 años.)


1- ¿Qué te motivó a estudiar el instrumento elegido?

Mi motivación fue hace años, mi hermano mayor tocaba el saxo y me gusto mucho, empecé a tomar clases con Pablo Kusselman y por las vueltas de la vida, la juventud y que se yo, lo largué y desde hace unos meses me volvió a llamar el duende de la música y acá estoy, aprendiendo…

2- ¿Cuáles eran las expectativas que tenías antes de empezar?

Sentir el instrumento como una parte mas de mi y expresar lo que siento y lo que quiero con el saxo.

3- ¿Creés haber cumplido con alguna de ellas?

Estoy trabajando y estudiando para lograrlo

4- ¿Modificó el estudio de la música algo en tu vida?

La música como las matemáticas te abren la cabeza y te hacen pensar distinto, no se si modificó algo pero si empecé a sentir mas la música y a entenderla

5- ¿Qué opinión te merece la disciplina y la constancia en lo que a alcanzar tus metas se refiere?

Ese para mi es un tema escabroso, porque me cuesta muuuucho estudiar o sentarme con el saxo a tocar cosas “monótonas” como las escalas por ejemplo.

6- ¿Podés comentarme qué sentiste cuándo lograste tocar sin errores tu primera melodía o ejercicio técnico?

No lo podía creer así que la toqué de nuevo para ver si era cierto que no me había equivocado

7- ¿El estudio del instrumento a ampliado tu percepción musical en cuanto a gustos? ¿Por qué?

Si. No solo eso, también depende de quien te enseña el instrumento y como lo enseña te va a inclinar la balanza hacia cierto tipo de gustos, que te puede gustar o no pero siempre es bueno aprender todo tipo de música, menos el cumbia (es música??)

8- ¿Has tenido la ocasión de tocar con otros músicos? ¿Cuáles fueron las sensaciones que experimentaste?

Si tocamos en un teatro hace muchos años con varios compañeros… es una experiencia única, es una mezcla de nervios, energía y satisfacción al final.

9- ¿Hasta el momento qué es lo más difícil a qué te has tenido que enfrentar, musicalmente hablando?

Creo que puede ser la melodía del Bolero de Ravel, se me mezclan los dedos y sale cualquier cosa…. Pero denme tiempo ya va a salir completa, va a faltar Jorge Don bailando… jeje

10- ¿ Qué le dirías a alguien que tiene intenciones de comenzar a transitar este camino?

Que le ponga muchas ganas y que sepa que todos los principios pueden ser difíciles, pero una vez que pasan esos primeros pasos, se ven los frutos… y esta buenoooo.

lunes, 13 de abril de 2009

BUENOS MUCHACHOS 16


Presentando al saxo tenor Sebastián Sosa. Sábado 11 de abril de 2009, 18:23 hs.